Tras años dedicándome a los negocios tradicionales tanto como empleado como con mi propio negocio, he cambiado radicalmente de profesión.

A través de un gran amigo, conocí hace siete años el Network Marketing. En ese momento supuso un sobresueldo que nos permitió salir de un bache económico.

A lo largo de ésta crisis, muchos han sido los negocios tradicionales que tras años de dedicación y esfuerzo han tenido que cerrar sus puertas. He tenido la suerte de haber estado formándome y trabajando en distintas empresas de éste sector, gracias al cual hemos podido mantener nuestras vidas.

Gran parte de mis esfuerzos a lo largo de estos años, han ido destinados a formarme, a aprender cómo se desarrollar éste sector. Aunque todas las empresas se jactan de dar formación a sus socios, he visto que es una formación parcial, destinada a que éstos vean sólo las bondades de sus negocios y no sus fallos.

He visto personas fracasar en este trabajo y atacar a éste modelo de negocios, en el que tu eres tu propio jefe, por tanto el éxito y el fracaso dependen exclusivamente de ti.

¿Por qué? Porque aunque es un tipo de trabajo en el que teóricamente no se requiere ninguna formación, la realidad es que es fundamental saber cómo desarrollarlo. Lo mismo que a nadie se le ocurriría ejercer como cirujano sin tener la carrera de medicina, nadie debería emprender éste tipo de profesión sin estar formado.